lunes, 8 de mayo de 2017

¿Qué es ser populista?





Dice la R.A.E que es la “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares", añadiendo que su uso suele ser despectivo. Todos los partidos, según esta acepción, tendrían su ración de populismo porque la finalidad de todo aspirante político es acceder al poder para ser influyente, con sanas o malvadas intenciones. Y la única manera de conseguirlo, por medios democráticos, es obtener el voto de los ciudadanos, es decir, atrayendo a las clases populares. Por tanto, creo que la cuestión es dilucidar qué porcentaje de populismo tiene cada uno de los partidos.

La adulación fingida o la hipocresía son manifestaciones sociales admitidas que tienen un elevado porcentaje de populismo. Hasta la saturación química llegan esas personas que halagan la belleza de un niño manifiestamente feo para elevar la moral de sus padres; hasta la desesperación, esos curas tradicionales que adornan la vida eterna y maldicen la terrenal frente al disgusto de los familiares por el reciente óbito. Dos muestras de populismo en estado puro que, no sólo son bien vistas socialmente, sino que un comportamiento más racional sería repudiado. A ningún mosen se le ocurriría bendecir la putada de haberse muerto, como ningún mortal pretende poner a los padres con los pies en la tierra describiendo el rostro de su niño.

Una cierta dosis de populismo está, no sólo admitida, sino incluso bien vista. Hasta me atrevería a afirmar que, para nuestro confort mental, es incluso necesario que alguien nos vista la realidad de un color agradable con la esperanza de un futuro mejor. 

Este es el punto de partida al que quería llegar. Las clases populares, utilizando el término de la R.A.E., necesitan que alguien les dore la píldora, al igual que esos padres necesitan la mentira piadosa sobre su bebé o los herederos agradecen cualquier buena palabra venida del púlpìto. No hay mejor caldo de cultivo para los populistas que las situaciones críticas: la desesperación, el dolor, la falta de horizonte, la negra realidad,… Como dice Chomsky, partiendo de un problema, esperar la reacción y proponer la solución.

No deja de ser “sorprendente” el perfil medio del votante de Le Pen en las elecciones francesas. Cuánto más obrero, más mileurista o más desempleado es el francés medio, más fiel a la ideología de la señora Le Pen. Se declaran de derechas pero un altísimo porcentaje también declara que tiene problemas para llegar a fin de mes o simplemente pasa necesidad. 

Este es el caldo de cultivo de los populistas: la desesperación de la gente. Desesperación real o inventada. Le Pen utiliza la invasión de los inmigrantes, como otros populistas abusan de otros problemas para ganarse adeptos. Y si el problema no existe, es necesario inventarlo y alimentarlo para generar un estado de ansiedad social que precise de los medicamentos del populista. Si alguien desconoce el grado de influencia que se puede tener sobre personas en situación límite, no tiene más que acercarse a echadores de cartas, leedores de ciclos astrales y demás chamanes para descubrir, una vez más, que el cerebro es con mucha diferencia el órgano de nuestro cuerpo que menos controlamos y que, por tanto, está más sometido a las influencias exteriores. 

Así que para descubrir a los políticos con un alto grado de populismo no hay mejor visor que analizar el tiempo y las técnicas que utilizan en pintarnos una realidad de color gris oscuro, con enemigos al acecho desde cualquier punto que pretenden amargarnos la existencia, mientras ellos velan por nuestros intereses y nuestra prosperidad. Supongo que tendrán muchos ejemplos, además de los venezolanos y los norteamericanos.                  

lunes, 17 de abril de 2017

República



Nu

Nuestra olvidada y denostada República. La transición, ni modélica ni ejemplar, desde la larga dictadura franquista hacia la democracia obligaba a forzar la historia reciente para justificar el artificio que consensuaron los franquistas y algunos progresistas con la finalidad de garantizar la continuidad de los primeros y la existencia política de los segundos. Este engendro se sustentaba en la figura de un monarca que nadie votó y que fue introducido con alevosía en la Constitución del 78. Recientemente se ha publicado que la negación del referéndum sobre la forma de Estado (Monarquía o República) fue decidido ante el temor, más que razonable, a que el pueblo español  votara en contra de la opción monárquica.
El pilar básico sobre el que se sustentó el proceso constituyente fue la figura del Rey, que debía permanecer incuestionable para cualquier fuerza política que quisiese participar de forma activa en la transición. Con esta finalidad se manipuló la reciente historia de España para olvidar que la dictadura fue fruto de una guerra que terminó con una República votada democráticamente y con amplio apoyo social, y para denostar los avances sociales que supusieron para nuestro país. Difícilmente puede apoyarse una Monarquía descubriendo la ilegitimidad de sus orígenes y en esa tarea todos pusieron su acuerdo y su interés. La mejor manera de conseguirlo era ningunear aquel proceso político o, en el peor de los casos, ponerlo al mismo nivel de responsabilidad en el inicio de guerra civil que al alzamiento militar de Franco y sus seguidores.
Espero que los tiempos políticos de este país sean propicios para descubrir la verdadera historia de España, se finiquite este largo - y en algunos aspectos, vergonzoso - proceso de transición y se aborde con el sosiego y el nivel intelectual adecuado un verdadero debate sobre lo que supuso para el progreso de España los pocos años de vivencia republicana. Además de conseguir poner en su justa medida el papel de la Segunda República y lamentar la nueva ocasión perdida, avanzaremos en la configuración de un verdadero estado democrático homologable a cualquier país de nuestro entorno europeo.
Salud y República.                     

miércoles, 29 de marzo de 2017

Un libro maravilloso

Voy a recomendar un libro que leí el verano pasado y que he vuelto a ojear estos días por cuestiones de historia familiar. Se trata de “La guerra es bella” de James Neugass.

En las postrimerías de la Guerra Civil, el Gobierno de la República hizo un llamamiento internacional en defensa del poder legítimo. Acudieron mujeres y hombres progresistas de todas las partes del mundo para luchar, en nuestra piel de toro, contra el avance de las ideas fascistas. El mundo ya percibía el peligro general que suponían estas ideologías, encabezadas por Hitler en Alemania y Mussolini en Italia, y muchas personas abandonaron sus proyectos vitales y pusieron sus vidas en peligro con la noble intención de parar los pies a los que ya estaban gestando, y años después materializarían, el mayor desastre humanitario de la historia.

Entre estas personas figuraba James Neugass, un escritor norteamericano que fue destinado a las frías tierras turolenses, coincidiendo con la recuperación de la capital por las fuerzas republicanas, y que, conduciendo una ambulancia, recorrió toda la provincia para socorrer a la población civil y militar. Esta peligrosa misión y las jornadas extenuantes de trabajo no le impidieron escribir una agenda con todas las cosas que vivía y veía, y las sensaciones que le producían. Una verdadera joya porque, vivido en sus propias carnes sin terceros ni intermediarios, trasmite todo el sufrimiento, el frío, las alegrías y tristezas, las esperanzas y las desesperaciones, de unos protagonistas que anhelaban un mundo más justo o, simplemente, padecían las calamidades de vivir en un lugar equivocado en el momento más inoportuno. Como diríamos hoy, todo escrito en tiempo real.

Neugass, posiblemente la oveja negra de una adinerada familia norteamericana, salió apresuradamente de España cuando ya la República no era más que un recuerdo de cambio social. Regreso a EEUU, trabajó en las más variopintas profesiones, entre ellas periodista, se casó y tuvo dos hijos. Falleció repentinamente en una estación de metro de Nueva York, manteniendo en secreto su estancia en España y la existencia de su diario de guerra. El macartismo no parecía aconsejar que nadie publicitara su admiración por lo que puso ser y no fue en España. Afortunadamente, muchos años después, su hijo mayor – que entonces era un chaval de pocos años y desconocía la extraordinaria vivencia de su padre – descubrió la agenda y la publicó. Un tesoro que se transforma  en una verdadera joya si conoces la zona y reconoces lugares. Y en el mejor diamante si encima refiere una escena con tu abuelo, con mi abuelo.

Cómo Neugass encuentra un momento, entre bombas y dentro de una ambulancia helada, para escribir de forma soberbia lo que ha vivido unas horas antes… Cómo puede mantener, no sólo un fino sentido del humor, sino incluso la cordura para no arremeter de forma salvaje contra los que intentaban exterminarlos…  Cómo puede ser capaz de visionar con tanta certeza y clarividencia los desastres que sólo unos pocos meses después asolarían el mundo entero. Sólo se explica porque debió ser, con toda seguridad, un tipo genial.

Dejo varias citas literales por si todavía alguno de ustedes no ha salido corriendo en busca de su librero (o entrado en Amazon) para comprar esta maravillosa reseña histórica.

-“ Nunca vi a un español alzar la voz. Nunca vi a un español borracho. Nunca me negaron un favor. Más disciplina, más órdenes y una atmósfera de mayor obediencia ciega nos habría ayudado a ganar”.

- “He conducido toda la noche por la carretera de Aliaga....Piedras y tierra están desparramadas por las calles. Es una pena que estos pequeños y bonitos pueblos hayan tenido que desaparecer. Habrían estado preciosos esta primavera. El mundo entero se muere”.

- “Nada puede perturbar la tranquilidad de la luz del sol a orillas del Mediterráneo y la pureza relajante de sus olas, ni siquiera los hombres que tienen tantas ansias de demostrar que la humanidad puede ser repugnante”.

- “El setenta y cinco por ciento de los hombres adultos sanos están fuera en el frente. El diez por ciento de todos los ancianos, mujeres y niños han muerto. La enfermedad y la desnutrición han matado a otro cinco por ciento. Pero el quince por ciento de la población originaria se ha quedado en el pueblo viviendo como gusanos en un cadáver, porque no conocen mejor lugar que su aldea natal”.

- “La vida, y mucho menos la guerra, no sería posible si no fuera por esta hermosa y terrible capacidad de recuperación que hay en nosotros y que es nuestro mayor tesoro”.

- “No me entra en la cabeza que alguien pueda vivir en esta tierra rocosa y sin árboles.... ¿Qué crimen cometieron estos campesinos?. ¿Cuál es su culpa?.

- “Estas son las claves de la guerra que se libra aquí... “renovar” España contra la pobreza lícita y obediente de su edad “de oro”. Los “desposeidos” no serán rechazados. Los “poseedores” del mundo casi nunca entienden que la Historia debe moverse solo hacia delante”.

- “…en España he aprendido que la disciplina militar es necesaria para dirigir con éxito cualquier guerra, que las elecciones en tiempo de guerra parecen un poco absurdas y que el grado de disciplina necesario para ganar una guerra guarda un gran parecido con lo que muchos pudieran pensar que es el fascismo. No tenemos suficiente disciplina. Pocos de nosotros somos capaces de hacer un esfuerzo de saludar al Mayor o de dirigirnos a él de otro modo que “Doc”.